
La respuesta no es fácil. El banco dirá que sí. Si el que debe responder es un desahuciado, opinará lo contrario. Pero, dejando de lado a estos últimos por un instante, no solo ellos defienden que esa decena de folios que rubricaron consagraba una situación de desequilibrio entre la entidad financiera y el comprador. Los jueces también han alzado sus voces –y sus sentencias- contra distintos aspectos de los préstamos hipotecarios.
Resulta difícil hablar con los bancos sobre desahucios. La Asociación Española de Banca ha concedido entrevistas a pocos medios. Se les invitó a participar en este reportaje, pero no quisieron. Sí accedió Santos González, el presidente de la Asociación Hipotecaria Española, organización que agrupa a bancos, cajas de ahorro y cooperativas de crédito. Al lobby hipotecario se le recuerda en los tiempos de la burbuja por algunas de sus polémicas recomendaciones; trataron de atajar las voces críticas que pedían un pinchazo de la burbuja, pidieron que no se interviniera en el mercado porque se daría menos crédito y celebraron el endeudamiento como un síntoma de la riqueza del país.
